martes, 24 de julio de 2018

Monfragüe, el gran parque extremeño (I)


El espectacular entorno natural unido al característico paisaje accidentado de las orillas del río Tajo y su afluente, el río Tietar, así como la bravía vegetación característica del monte mediterráneo dan nombre a este territorio, Monfragüe.


El interés ecológico del Parque Nacional.
La importancia de Monfragüe radica en ser un excelente muestrario. La mayor y mejor conservada mancha de bosque y matorral mediterráneo, junto con las dehesas que bordean al gran parque y los inmensos roquedos y masas de aguas constituyen el ecosistema de este territorio, el monte mediterráneo.


En el mediodía de las tierras cacereñas, entre las poblaciones de Plasencia y Navalmoral de la Mata en el Norte y Trujillo al Sur, se encuentran unas formidables extensiones, una naturaleza deslumbradora entre la unión de los ríos Tajo y Tietar.


Volviendo a la pregunta inicial, el interés reside, principalmente en en número elevado de especies presentes y la variedad de ecosistemas. Matorrales, bosques, pastizales, dehesas y riberas constituyen las unidades ecológicas más importantes.


Refugio de 18.000 hectáreas para una fauna representativa de extraordinario valor que devuelven al viajero la naturaleza secreta y salvaje; el buitre negro, el alimoche, las grullas, el ciervo, el buitre leonado, el águila perdicera, la cigüeña negra, el búho real, el jabalí, el halcón peregrino, el buitre leonado y por encima de todos ellos, la joya del bosque mediterráneo, el águila imperial.





Monfragüe se ha consolidado durante el s. XX como uno de los principales espacios naturales europeos, atrayendo en interés de científicos, ornitólogos, biólogos a nivel mundial. su nombre, Monfragüe, es símbolo de Naturaleza.


La génesis del territorio.
Siguiendo a Joaquín de Araujo, podemos decir que Monfragüe es en gran medida, agua remansada, roca que se mira en su espejo, cielo limpio y laderas por completo cubiertas de verde. Monfragüe es una continuación natural de uno de los parajes más singulares de Extremadura, la comarca de Las Villuercas. Forma parte de lo que se conoce como las Sierras Centrales de Extremadura.


El río Tajo ha ido horadando los materiales más blandos, pizarras, arcillas... esculpiendo con paciencia el paisaje que vemos hoy. Allí donde  rompe el Tajo la línea de cresterías cuarcíticas (materia más duro) crea los enclaves característicos del Parque Nacional.


Reciben el nombre de "Saltos", "Portillas", "Tajos" o "Apreturas"los paredones pétreos que encajonan un curso fluvial.



Monfragüe es un ejemplo de relieve apalachense, esto es, un relieve controlado por la litología propio de los montes Apalaches americanos. Es un relieve típico de materiales silíceos (rocas ricas en cuarzos y minerales de similar constitución), caracterizado por estar constituidos por una alternancia de capas de rocas "duras" (cuarcitas y areniscas) y capas de roca "blanda" (pizarras). Las más duras son las que coinciden con los resaltes y las cresterías mientras que las más blandas coinciden con la base de los valles y lecho fluvial.


En esta foto se aprecia la superposición de estratos, que en origen estaban en un plano horizontal, estando en la actualidad en una posición vertical debido a la elevación del terreno, consecuencia de las fuerzas tectónicas y la erosión. La sinclinal de Monfragüe es un relieve plegado de zócalo, una zona que fue plegada y deformada en forma de "U" durante la Orogenia Hercínca, hace millones de años.


Resulta apropiado que en este blog titulado "Extremadura Naturalmente" se dedique un título al gran parque de los extremeños, un espacio singular que podemos comprender y disfrutar.


Todas las fotografías son del autor del blog quedando prohibida su reproducción sin su expreso consentimiento.

martes, 17 de julio de 2018

La familia de los córvidos: La grajilla occidental (II).





Notas de campo: Amanece en el pueblo y las grajillas, con ensordecedora algarabía, abandonan el nido. El bando vive en los agujeros y en las grietas de la iglesia, se acomodan allí donde les dejan los cernícalos. Una comunidad se refugia en las oquedades del templo: los estorninos y los gorriones ocupan los lugares más bajos, los cernícalos y las grajillas se acomodan en las oquedades mas altas. Las abundantes palomas perchan en cualquier lugar. En lo más alto de la torre, las inhiestas cigüeñas.




El ruidoso bando de grajillas constituye la banda sonora del pueblo. Sus bullas a primera hora de la mañana son un alegre concierto, reconocibles por cualquier aldeano, como lo es el sonido de las campanas o el canto del gallo. Con las primeras luces, el bando se despereza y vuela, en desordenadas oleadas, por encima de los tejados bajos de las casas del pueblo.


Vuelan sobre algunos huertos, pobres de olivos, donde el hortelano ha puesto un hombrecillo relleno de pajas, vestido con ropas viejas y sombrero. Las grajillas no hacen caso al hombrecillo, no se mueve, y como en este tiempo los árboles no dan sápidos frutos, sobrevuelan el huerto con indiferencia.




No muy lejos del pueblo, el bando de grajillas se posa en un sembrado. Buscan desayunar algún grano de cebada o algún descuidado insecto. Las grajillas comen de todo, incluso piedrecitas, que engullen para poder moler el alimento en sus mollejas. Dado al cuerpo su necesario sustento, el ave emprende el vuelo de vuelta hacia la torre de la iglesia.



Algunas grajillas vuelven al nido con algún insecto en las pinzas del pico, que ofrecen amorosamente a la prole. Otras se posan en las cornisas del templo y cuidadosamente se despiojan o limpian su negro plumaje con la cera que segrega su glándula uropigial.


El metabolismo de las aves es mayor que el de los mamíferos, lo que obliga al bando de grajillas a salir a buscar su nutrimento. Sobrevuelan otra vez los tejados y los huertos pobres de olivos, en busca de cualquier cosa que llevarse a la boca.


Cerca, una figura se recorta en el cielo. Las alas redondeadas y la cola horquillada de un milano negro que vuela en amplios círculos sobre el bando de grajillas. Está cazando. He observado asombrado como el bando de grajillas hostiga al milano, se lanzan una y otra vez sobre la rapaz, molestándolo, ahuyentándolo. El milano, aborrecido, abandona su caza, ante el numero bando de las pequeñas grajillas. Otro día habrá más suerte.




Hoy, una grajilla buscaba insectos entre las tejas de una casa del pueblo. La grajilla, que era buscona, debía de estar muy atenta a algún saltamontes, porque no vio acercarse un gato. Por lo visto, el gato tuvo más suerte que el milano y de un rápido zarpazo mató a la distraída grajilla mientras sus compañeras siguen con su bullicio, ajenas al compañero caído.







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martes, 10 de julio de 2018

La familia de los córvidos: La grajilla occidental (I).



La grajilla occidental (Corvus monedula)

Orden: Passeriformes.
Familia: Corvidae

"Al llamar a la grajilla, al cuco y al cárabo pájaros de cuenta no quiero decir que sean malos. No hay pájaros buenos ni malos. Las aves actúan por instinto, obedecen a las leyes naturales, aunque, a los ojos de los hombres, algunas de sus acciones puedan parecer buenas y otras reprobables. Por ejemplo, el comportamiento de los tres protagonistas de este libro ofrece aspectos positivos y negativos. La grajilla, pongo por caso, roba la fruta de los árboles, especialmente de ciruelos y cerezos, pero, al mismo tiempo, nos libra de insectos perjudiciales y de carroña(...)".

Miguel Delibes.




Si el otro día hablaba yo del exótico rabilargo ibérico (Cyanopica cyanus), hoy, hablaremos de otro córvido: la familiar grajilla (Corvus monedula).




Recuerdo que les decía a los amigos de este blog que en la Península Ibérica tenemos una gran variedad de aves de la familia de los córvidos, familia con mala fama, decíamos oportunistas, carroñeras, ovívoros, pero también inteligentes, adaptativos y protagonistas de un papel fundamental en la ecología.



Familia que incluimos al cuervo (Corvus corax), a la corneja (Corvus corone), al arrendajo (Garrulus glandarius), a la urraca (Pica pica), a la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y la chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus), al rabilargo (Cyanopica cyanus), que ustedes ya conocen, al graja o grajo (Corvus frugilegus) y nuestro protagonista de hoy, la grajilla (Corvus monedula).





Morfología: La grajilla occidental (Corvus monedula) presenta una librea negra brillante, como casi todos los córvidos, siempre iridiscente. Llama poderosamente la atención sus ojos glaucos, claros, inteligentes, vivos, de un azul cielo. El pico corto y fuerte, con pequeñas plumas en la cera y en la base del mismo, pico grisáceo también. La cabeza negra. En los adultos destaca una nuca grisácea cenicienta, característica, los identifica perfectamente. Los tarsos largos, fuertes, robustos, oscuros también. Las alas cortas, redondeadas, y la cola amplia.

Longitud: 30-34 cm.
Envergadura alar: hasta 70 cm.
Peso. 210 gr. (machos).



Hábitat: Las grajillas occidentales o comunes (Corvus monedula) están ampliamente distribuidas por la Península Ibérica, faltando en la fachada cantábrica y pirineos, en casi todo Portugal y en las Baleares.

Las grajillas habitan en cortaduras fluviales, paredones rocosos, acantilados, escarpas rocosas y, quizás por ello, utilizan los edificios de las ciudades, las viejas torres, los castillos y los altos campanarios como si fueran otras "cortaduras" donde instalar el nido.



La grajilla occidental (Corvus monedula) es un ave muy sociable, que forma grandes bandadas muy ruidosas, a veces en asociación con otras especies como cernícalos y estorninos, formando parte del paisaje de los pueblos y ciudades de Extremadura.





Biología: Son aves sedentarias, sin embargo algunas viajan ya que se ha comprobado que algunas grajillas anilladas en Suiza fueron halladas en nuestras tierras. El nido de las grajillas se sitúa en  las oquedades que encuentran, y consisten en acúmulos de ramas secas y materiales diversos que encuentran por la zona. De hecho, constituyen un excelente muestrario de papel, trapos, pajas secas, plumas de otras especies, lana, barro, plásticos... Uno nunca sabe que "tesoros" encontrará en el desordenado nido de una grajilla. La puesta tiene lugar entre abril y mayo y oscila entre 3 y 6 huevos.



Alimentación: Las grajillas occidentales (Corvus monedula) son omnivoras, comen de todo lo que encuentran según la estación del año. Insectos, semillas, larvas, frutas, huevos de pequeñas aves, lombrices constituyen su nutrimento. Las grajillas buscan activamente, merodean, roban como sus primas las Picazas. Son poco exigentes, no desaprovecha la ocasión de alimentarse con todo aquello que encuentra en su entorno.

Amenazas: Las grajillas comunes (Corvus monedula) no presenta grandes amenazas. Al construir sus nidos en lugares habitados, son frecuentes las molestias propias a la colonia de grajillas así como la competencia por los lugares de nidificación con otras especies.


Todas las fotografías son del autor del blog quedando prohibida su reproducción sin su expreso consentimiento.

lunes, 2 de julio de 2018

El jilguero común o europeo (Segunda parte)


Amigos de este blog, continuo yo, como cada martes, haciendo una singladura para hablarles a ustedes de nuestro simpático pajarillo, -de todos conocidos-, el vistoso colorín. Y recordarán que les decía yo que su llamativo plumaje y su agradable canto eran la causa de su desgracia, la causa de que sea el ave más acosada, más perseguida, la más trampeada, la más codiciada. 


Un número indeterminado, en cualquier caso elevadísimo, de estas granívoras terminan en las redes y en las ligas de los furtivos,-otros individuos mueren directamente- con el único fin de enjaular al vistoso y alegre jilguero. Ésta es la triste historia del jilguero. La práctica que consiste en capturar determinados pájaros de campo para criarlos en cautividad y adiestrarlos en el canto, se llama silvestrismo.


Quizás usted, curioso lector, se pregunte el por qué del canto de los pájaros. Trataremos de explicarlos.

Los pájaros cantores: Canarios, jilgueros, verderones, ruiseñores o pardillos entre otros, tiene un órgano especializado, llamado siringe, que le permite emitir sonidos, más o menos armoniosos, que llamamos "canto". Este "canto" tiene tonos diferentes según las distintas especies de pájaros cantores, así un canario no canta igual que un jilguero, ni éste canta igual que un ruiseñor...




Pues bien, en la naturaleza, todo lo que sucede, tiene una motivación, cumple una función. Estas aves, que son de pequeño tamaño, viven entre la espesa maleza, en los cerrados pastizales, en los extensos cultivos cerealistas o las amplias dehesas... Por tanto, los individuos de cada especie necesitan un modo eficaz de comunicarse con los individuos de su misma especie.


Asombrosamente, el mismo trino se interpreta de distinto modo según su oyente sea macho o hembra. Así, un jilguero macho que "canta", puede atraer a las hembras que estén próximas, pero también, el mismo "canto", otro jilguero macho lo interpretará como un; "éste territorio es mio".  Asimismo el canto ofrece información valiosísima a otros individuos de su misma especie, que pueden saber por el canto el estado de salud del pájaro, su edad, su vigor...



Termino la monografía dedicada al jilguero común o colorín, recordando cierto día, ya lejano, en mi infancia en un pueblo pacense. Una infancia propia de los niños de pueblo, una infancia agreste, tan diferente a la infancia de los niños de las grandes ciudades. Un día, digo, un amigo mio, (que si está leyendo este blog lo recordará perfectamente) me dijo; <<Sergio, mi padre tiene un colorín que es un gran cantor, podemos servirnos de él para capturar más colorines>>.



Yo, ufano con la idea, accedí. Inmediatamente, nos pertrechamos de los adminículos necesarios para la feliz jornada de caza; ligas, (que es un engrudo, un pegamento que sirve para atrapar los pájaros), y la jaula donde el padre de mi amigo tenía tan magnifico ave cantor.   

Sin perder tiempo, limpiamos de maleza un pequeño cerro, donde pusimos, en el centro, la jaula del magnífico cantor. Clavamos varias varillas, untadas de liga, alrededor de la misma jaula con el objeto de que cuando nuestro prodigioso ave cantara y atrajese a otros colorines, éstos se posen en las varillas untadas, quedándose irremisiblemente pegados y, así, poder capturarlos.



Hechos estos trabajo, nos fuimos del lugar a fin de no asustar a los posibles pájaros que viniesen atraídos por los cantos de sirena del gran cantor.  Pasaron una hora, dos, tres, hasta que nos pareció oportuno volver al lugar señalado. Llegamos, y cuál sería nuestra sorpresa, que en las varillas untadas de liga no se veía ningún jilguero pegado, ninguna pluma siquiera. Nos acercamos, pasmados, a la jaula, tampoco se veía al gran cantor del padre de mi amigo. Nos acercamos más. Allí, en el suelo de la jaula, yacía, muerto, el magnífico pájaro. Nosotros nos quedamos sin nuestra feliz jornada de caza y el padre de mi amigo sin su preciado ave.



El gran cantor había sido devorado. El cuerpo de pajarillo presentaba un agujero, en el vientre, por el que habían sacado las entrañas del ave. Qué animal podría haber hecho semejante acción, quien era el culpable. Sospechamos de un gato, pero la jaula estaba intacta, Quizás alguna culebra, pero el pájaro presentaba una tremenda herida, incompatible con el modo de cazar de ningún oficio.

El culpable, luego supinos, era otro ave; el alcaudón real, del que ya les hablé en otra ocasión.




Basta, por ahora, con decir que dejen los pájaros cantores donde deben estar: en su hábitat


Todas las fotografías son del autor del blog quedando prohibida su reproducción sin su expreso consentimiento.